Día 10. Xi’an: Guerreros de Terracota, Tumba del Primer Emperador Qin Shi Huang, Termas de Hua Qing y Torre del Tambor

15 12 2010

Si el primer día en Xi’an había sido de bajón, con lluvia y pocas ganas de ver cosas, el segundo día no sólo iba a servir para recuperar el tiempo perdido, sino que supondría a la larga una recuperación total de esa apatía que en cierto modo nos perseguía desde nuestra llegada a China. Los azares, definitivamente, nos iban a llevar por mejores caminos. Y el primer culpable de este cambio fue un portugués que hablababa español e inglés y que nos iluminó en nuestra excursión por los alrededores de Xi’an. La noche anterior habíamos contratado un pack que incluía la visita a los Guerreros de Terracota, la Tumba del Primer Emperador Qin Shi Huang (en realidad son un conjunto, porque los guerreros son parte de la Tumba), las Termas de Hua Qing y dos o tres “cosas indescifrables”, pero que sonaban a “compras”.

Termas de Hua Qing

Termas de Hua Qing

El grupo que se había formado estaba constituido por unos 30 chinos, 1 alemán, 1 australiano, 1 portugués y nosotros. Así que pronto se hizo un  subgrupo de no-chinos unidos por el idioma (el inglés) y por el desconocimiento casi total del país y su lengua. Nuestro salvador, cuyo nombre he olvidado, era un joven portugués que había vivido 2 años en Ecuador y que, con su graciosa mezcla de acentos, nos ayudaba con las traducciones del inglés y nos daba charla. Las visitas, como ocurre en muchos de estos casos, empezaron por las “indescifrables cosas”, que eran lugares donde parábamos para ver telas y otros objetos que podíamos comprar. El subgrupo solía mantenerse al margen de estas compras… salvo el alemán, que compraba todo lo que le ponían delante, así que pasaron al menos un par de horas hasta que empezamos a ver cosas.

La primera parada fue en las Termas de Hua Qing. Es una parada típica en la visita a los Guerreros y no está exenta de encanto. Las Huaqing Hot Springs  son unas antiguas termas imperiales donde fue célebre la historia de amor del Emperador Xuanzong y su concubina Yang Guifei durante la dinastía Tang, allá por el VII. Se trata de un conjunto de palacetes de época, salpicado por canales, pequeños lagos y flores de todo tipo en su recorrido. Todo ello al pie de una montaña a la que, al parecer, se puede subir para disfrutar de un baño en aguas termales. Nosotros, por aquello de ir al ritmo que te marcan, sólo pudimos lavarnos las manos en una pila de agua termal.

Termas de Hua Qing

Termas de Hua Qing

La siguiente parada fue al esperado conjunto que forman la Tumba de Qin Shi Huang y los Guerreros de Terracota, que son Patrimonio de la Humanidad. La Tumba propiamente dicha es un montículo gigantesco al que se puede acceder después de subir tropecientos escalones para dar fe de que allí hay un letrero con la información que ya conocías antes de subir. Se agradecen las vistas, pero quien sube esperando ver una tumba o algo a lo que hacer una foto se decepciona: la tumba es la propia montañita.

Escaleras hasta la Tumba del Emperador Qin

Escaleras hasta la Tumba del Emperador Qin

Cumbre en la Tumba de Qin Shi Huang

Cumbre en la Tumba de Qin Shi Huang

A pocos minutos, aunque no exactamente en la misma ubicación, se encuentran los famosos Guerreros de Terracota, descubiertos casualmente por un campesino al que, casualmente, habíamos visto unas horas antes en el recinto termal… El hombre, que se hizo famoso a raíz del descubrimiento, pedía allí dinero por una firma o por hacerse una foto con él. No hicimos ni una cosa ni la otra, pero no le faltaba clientela.

En cuanto a los Guerreros, no me extenderé mucho aquí, ya que hay suficiente información al alcance de cualquiera. Es una visita obligada en China, esencial para entender la mentalidad de los emperadores de dinastías ancestrales. Todas esas estatuas, de las que sólo un pequeño tanto por ciento ha sido excavado hasta la fecha, constituían ni más ni menos que su ejército para el otro mundo. Cada figura es diferente y no sólo están los Guerreros. También hay carros, caballos, armas… todo un despliegue altamente personalizado, pues cada pieza es diferente a las otras.

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

Guerreros de Terracota

En definitiva, una gran experiencia no sólo por lo cultural, sino por las risas que nos echamos con el alemán (que todo lo compraba, incluso después de decir que “no” unas doce veces) y las amistosas charlas con nuestro compañero portugués. Después de la excursión, por cierto, aún tuvimos tiempo y ganas de salir a dar una vuelta por el centro de Xi’an, donde pudimos ver la Torre del Tambor y un mercadillo lleno de grillos enjaulados y comidas de aspecto inquietante.

Torre del Tambor, Xi'an

Torre del Tambor, Xi'an

Mercadillo en Xi'an

Mercadillo en Xi'an

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2 responses

22 11 2011
Eliana

Sí que quería preguntarles por la comida inquietante…servían perro, gato o “calne de lata que cole pol los lincones”?? Seguramente son ideas preconcebidas, pero como feliz propietaria de perro y gato, no me gustaría toparme con este tipo de “carnes”…

22 11 2011
fresnedo

Las leyendas dicen que así es, y no lo descarto… pero nosotros no vimos nada raro o no fuimos conscientes 😛

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