Día 6. Beijing: regateo en Silk Street y tren hacia Luoyang

18 09 2009

Último día en Beijing. Atrás quedaban varios Patrimonios de la Humanidad y la Gran Muralla. Aún teníamos muchas cosas por ver, pero no podíamos obviar el tema de las compras. Ninguno de los dos somos fanáticos (yo mucho menos) del shopping, pero el asunto del regateo nos llenaba de curiosidad. Además, yo sólo había llevado 4 camisetas y esperaba cargar un poco la mochila.

No me extenderé demasiado con el tema del regateo porque ya hablé de ello en Los apuntes del viajero. (Click aquí para leerlo). No obstante, para los que no estén interesados en profundizar demasiado, diré que el regateo en China es un acto tan divertido como estresante.

Lupe contenta con sus compras

Lupe contenta con sus compras

Nuestra primera experiencia en regateo (luego habría más en Shanghai y otra vez en Beijing a la vuelta) fue en Silk Street, donde los precios iniciales son unas 10 veces más altos de lo que finalmente pagarás. Así pues, es posible que te pidan unos 70€ por unas playeras que acabarán costando 7€ si regateas bien. Eso sí, hay que ser duro. Siempre se empieza de buen rollo, entre risas y cachondeo, y se acaba con la cuerda tan tensa que algunas hasta se hacen las ofendidas. Todo es puro teatro, pero hay que saber actuar. Ellas mienten y tú debes hacerlo también. Tendrás que amagar con irte varias veces antes de que te ofrezcan un precio realmente bajo, pero no te lo harán a las primeras de cambio. En nuestro caso, hasta tuvimos que parar a comer para volver con nuevas energías.

En fin, la cosa en sí es divertida y puede llegar a crear adicción. Si uno no sabe pararse puede encontrarse con 20 camisetas por 40€ sin tener espacio donde guardarlas. Nosotros compramos algo de calzado y algunas de estas camisetas a 2€. Las calidades varían mucho, pero todo es falso en general. Eso sí, dan el pego totalmente.

Después de todo el ajetreo dedicamos la tarde a descansar en el hostel y sobre las 9 de la noche nos dirigimos hacia una de las estaciones de trenes de la ciudad para coger nuestro tren hacia Luoyang. Allí teníamos reserva para una noche, pero como íbamos a estar dos días enteros pensábamos visitar las Cuevas de Longmen (Patrimonio de la Humanidad), el Templo Shaolin y el Templo del Caballo.

¿Estación de trenes o aeropuerto?

¿Estación de trenes o aeropuerto?

Respecto al tren que nos llevaba allí, debo decir que nos llevamos una gratísima sorpresa. Habíamos escogido la opción de hard-sleeper (cama dura) por ser la más barata y no resultó nada mal. Los compartimentos, de 6 personas, tienen unas literas aseadas, con su almohada y su nórdico, y están abiertos al pasillo. Es decir, todos te ven al pasar. No obstante, no tuvimos ningún problema con ruidos, ni olores ni otras molestias que uno pudiera esperar. Y las camas, por cierto, eran suficientemente largas para mi 1,88m. Como curiosidad, dio la casualidad de que los dos únicos occidentales que viajaban en el tren estaban durmiendo justo debajo nuestro.

Compartimento Hard-Sleeper

Compartimento Hard-Sleeper

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